
No se imaginaba que iba a abrirle la puerta aquella mañana.
Subió las escaleras de la entrada mirándola, cerró la puerta sin girarse y comenzó a besarla lleno de humedad.
Avanzó con ella pegada a sí hasta la primera pared a mano, le subió los brazos, se los retuvo, y le pegó la carne para que notara lo que sus palabras hacían con él.
Afuera llovía.
2 comentarios:
Afuera llovía... ¡y adentro ardía!
Saludos, Mary.
super érotique! veo que el 2014 arranca de lo lindo…. besos Mary!
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