jueves, 17 de septiembre de 2009

Botones






Una blusa de gasa cae inevitablemente como cae una caprichosa hoja en el otoño. La espalda se apretuja contra la pared del pasillo de aquel departamento. “Acá no!”, llega a susurrar ella queriendo que ahi, y en cualquier otra parte, también. “Acá no”, le repite ahora sonriente al maestro desabotonador de los botones de nácar. Ella sabe que él ignorará, como debe ser, lo que debe ser ignorado. Su cuello ya con penosa voluntad se inclina hacia atrás pintando de pelos la pared antigua. El baja por ella sujetándole los hombros desnudos con tres manos y comiéndole el corpiño de tul con toda la carne dentro. Con las mismas manos de pulpo creativo le investiga el medio acuoso que va creando y la convence de lo que ni hace falta. La cuarta mano de él toma la de ella fría hacia la tela que lo mantiene del desprendimiento. La quinta, sexta y séptima mano se encargan de lo que queda de fibra sintética dejándolos con la piel que mejor visten. Los ángulos se redondean y se entibian y los huecos se llenan como puzzles en torcidas combinaciones. Gestos, mínimas direcciones, olores, redondeces, compases naturales de la piel.
Con la octava mano ella le escribe las últimas palabras en la piel. El calor y la lluvia se meten dentro. El transpira y ella se lleva ese sudor que no lava porque el amor no se lava.
Se abotonan y acomodan todo en su lugar, se retira lo encajado, se aplastan los bultos y se busca por el suelo para no dejar rastro.

No tuvieron el tiempo suficiente. Les faltaron algunos miércoles más, cuatro tal vez. Si! con eso hubiera estado bien.

....Y vivieron felices a veces y otras no, y no comieron perdices porque eso es muy caro. Eso es lo que sabemos de ella. De él no supimos nada más.

17 comentarios:

Caia dijo...

Excelente.. me deja pensando, eso si, e imaginando.

PG dijo...

epa epa epa
pa'chuparse los dedos Mary

Marina dijo...

lindo.

Malé dijo...

!Felicitaciones, Mary!

!Qué dos momentos!
Mas vale boton que cremallera, como dicen los gashegos.
besote

Ojaral dijo...

Felicitaciones! No sé cómo será el que salió primero, pero este está muy bueno.
Se viene la edición, se viene?

Protervo dijo...

lindo no lavarse despues.

Mary Poppins dijo...

caia: gracias. y espero piense cosas buenas

PG: mientras no se trague un boton

marina: gracias

Mary Poppins dijo...

male: otra opcion seria el belcro, pero nada supera un boton de nacar -al menos para mi-

ojaral: gracias, el primero era de la esposa de uno del jurado (es broma)
Y despues yo.
Solo dos participantes :)


protervo: sí, que feo esa gente que sale corriendo a ducharse como loco/a, no?

El viento a contramano dijo...

Hola Mary… hermoso... por dos segundos pensé que no les iba a faltar nada... pero como todo, siempre algo falta… hasta pronto señorita o señora (según sea).

Juan "sin palabras" Moreira dijo...

la verdad que entrar siempre a poner ..."¡que bien que escribis Mary!"

En fin. Ahí va: ¡que bien que escribis chuchi!

parece que dijo...

precioso lo que escribiste.

girlontape dijo...

tu escritura: cada vez más power, más hermosa QM...eros y pasión, felicitaciones por el premio! para cuando la colección?

Mary Poppins dijo...

viento: siempre falta algo? a veces por unos miercoles es suficiente

parece que: gracias

juanchi: siempre sos welcomed

GOT: sin novedades en el frente

El viento a contramano dijo...

si usted lo dice... le concedo, hay momentos que a veces son suficientes.

sin reglas dijo...

es cierto que, a veces, faltan unos miercoles para que las cosas acaben de cuajar.

y ella como la vida misma. unas veces de cara y otras jodiendo.

me encantan los botones, conociendo el peligro de las urgencias y el tener que coser de luego.

y me ha gustado mucho tus "botones"

PÁJARO DE CHINA dijo...

Hay maestros desabotonadores de botones de nácar. Hay botones de nacár y múltiples manos (hay momentos en los que dos más dos no puede, no podría, ser cuatro). Hay convencimientos retóricos pero necesarios para crear esos momentos. Hay miércoles que estuvieron y miércoles que faltaron. No hay perdices, qué suerte, porque son caras y porque son tan ... previsibles. Hay lo que tiene que haber.

Y me emocionó que los ángulos se redondearan y que los huecos se entibiaran. Nos hemos intersectado ahí. En la casa del pájaro chino los pájaros militan por la abolición de la violencia del ángulo recto (lo llenan de materiales a lo Beuys, de chupetines a lo González Torres, de palabras como pájaros).

Un beso que perdió los botones. Y así está bien.

El Varón de Bairesburgh dijo...

Impecable. Imágenes sensoriales al 100%.
El cuento es una gran mano que te envuelve y no te deja desviar la mirada.
Te invito a mi blog.

Saludos.