
Lo que escribo surge de una impresión que desde hace unos meses me viene incomodando y que disparo por si fuera el caso de dar en algún blanco.
Qué, dónde y quiénes son cultura hoy?
Pareciera que subliminalmente hay cierta propaganda sobre la cultura consumible por algunos barrios porteños, abierta a la posmodernidad, al teatro under, al cine chino en blanco y negro, al minimalismo sushi, al Bauhaus, al fácil opinar en contra de Tinellis, y más. Desde ya es una propaganda de cultura intelectualmente de izquierdas que despliega la más ostentosa comodidad de derechas, que jamás prende la televisión, y que en el mejor de los casos presume de no tenerla.
No sos! si no leíste Proust, si no viste todo Godard, descartadme toda película que vaya a los Oscar puajjjj, sabéte toda la filosofía posible y la que está por venir, habrás leído a Rimbaud en francés, no? También aclaro que me parece aconsejable largar lo consumido en pequeñas dosis para no delatarse en el afán de ir tan a la moda. Pero aviso el perfil está alto y no baja de Faulkner.
El invierno pasado hablaba con un amigo mío, artista plástico, bastante reconocido. Su nivel intelectual me deja siempre boquiabierta. Claro, tiene la suerte que un gran respaldo económico lo ampara para leer todo el día, ver Chabrol a las 11 de la mañana, ser mas zurdo que el Che pero cenar en el Hollywood bajo los mejores vinos. A veces no entiendo ni lo que dice y prefiero los Malbec que me ofrece. Otras aprendo, las más.
El año pasado una persona que hace cine me explico Saer. Yo nunca lo había leído. Casi desmaya. Me deje arrastrar por sus buenas intenciones y compre Saer varios en Eterna Cadencia. Por algunos días hice lo que sugirió, hasta volví a comer con ella marroquí en el Soho, en plan más modesto eso sí, pero fui, aunque sea unos días a la moda.
Y no digo ni que Saer, Chabrol, Rimbaud, name them, ni que sí, ni que no.
Digo se ponen de moda ciertas cosas y nadie como un porteño para la fashion.
No es fácil estar a la altura de esta moda.
Yo me rindo. Hay que leer un montón!!!!, asentir con el gusto, ser hábiles captadores de lo que está bien y lo que hay que saber, ver películas imposibles de encontrar, y saber todo de todo. Yo zafo un poco con la wikipedia, la fuente de mi sabiduría!
Si cumplís con los requisitos (ojo!! el listón es alto) estarás
“couturarmente a la mode”. Sería conveniente exponer incluso en alguna galería de San Telmo alguna performance, o estrenar un corto (no pantalón) o publicar tu próxima novela. Y si es todo a la vez muchísimo mejor. Pasarela asegurada.
Borrando la ironía, no quito mérito a esta maratón de contenidos marquetizados (no es peyorativo, es real) Al contrario me parece una muy buena moda.
La cultura está de moda! Creo que hoy estos son los dictámenes de la cultura de la alta Buenos Aires. Es excelente, que más se puede pedir. Conozco, además a muchos que alcanzan este perfil y a los que les creo (Meridiana, Zaidenwerg, Girlontape, La herida de París, Estrella, Dante Bertini etc) por mencionar sólo algunos blogueros, aunque la idea va mas allá de blogs).
Pero hay muchos otros que mmmmm...
Desconfío. Hay algo que me molesta y que no me cierra. Tal vez sea la intención que esconde cualquiera que es “víctima de cualquier moda” y es la de
impresionar.
El camino de la cultura puede cerrarse en sí mismo o apuntar a más. Quisiera que la cultura en mí y en mi sociedad sea un medio que me/nos quite velos, no que me/nos empaste, sino que me/nos haga libre pensadora/es y no repetidora/es de ocasión y que definitivamente me/nos acerque a la luz sencilla de la sabiduría.
El hombre intelectual consume. El hombre culto discierne. La lectura, el cine blanco y negro, la música instrumental serán solo medios, detonadores de algo más.
El hombre culto atesora y no pierde tiempo en la moda. Desconoce lo que eso es.
El hombre culto acuna y puede o no crear. Pero si además tenemos la dicha de que sea generoso es probable que reparta belleza hacia su alrededor.
El hombre que procura la
sabiduría goza inevitablemente de una mente libre, analítica, respetuosa, humilde, atenta, generosa a la hora de escuchar, capaz de aunar y buscadora del bien y de la bondad.
Este hombre tal vez ni siquiera haya pasado alguna vez por el furor de la “haute couture-culture” pero será el más feliz y con el que de más gusto estar.