martes, 29 de abril de 2008

Out of Africa


Pasé el domingo mirando a Africa, no exagero, desde la costa de Zahara de los Atunes se divisa uno de los principios de Africa.

Entre las cosas que me rodeaban conté 5 libros, entre las 3 toallas dispersas en forma de F, 1 sombrilla, 4 cremas, 2 manzanas, y ½ botella de agua.
Apuré mi cuerpo sobre una de las toallas, me arrinconé contra el acantilado y no dejé de mirar hacia Africa.
La marea brava como siempre me seguia apretando contra el gran muro de piedra. Los colores del preverano se veian, sin embargo, preciosos y como deben ser: marron la arena, azul el mar, celeste el cielo.
Miré hacia arriba y descifré 4 o 6 figuras escondidas entre los velos de una gran nube: una cara muy Michelangelo, un mascaron de proa de la casa de Isla Negra de Neruda, un brujo, un unicornio, y un querubin soplando una flauta.

De repente paso a los lejos un barquito, lo asocié con piratas, no se porque.
Por la misma sin razon decidi irme con esos piratas por 7 u 8 minutos. Asi, se me ocurrieron las cosas mas triviales sobre los asaltantes del mar: el parche en el ojo, el tesoro, el brazo con el gancho. Segui imaginando y hasta me atrevi con un "que venga el barquito hasta aca, que se trepe a la arena, y me lleve un rato con el pirata"
Llego el pirata, me dio la mano, se saco el parche, tenia ojos celestes, con el elastico de su parche me ato mi cabello para que este viento, que une el Atlantico con el Mediterraneo, no me impidiera ver la travesia.
Cuando ya me iba con el pirata, un barrilete atraveso el cielo y me devolvio a la certeza y a la mirada al continente de enfrente: Africa.

Llego a Africa entonces, me adentro en ella, cierro mis ojos, no necesito la cometa, me imagino la negrura y la pobreza. Alguien me distrae y miro mis toallas de marca.
Como siempre un aqui y un alla.

Cierro los ojos, mis emociones van girando lentamente mientras me meto en el suelo de Africa.
Imaginé una nina como la mia, tan cerca y tan lejos, pero no. Son totalmente distintas.
Sigo entrando en la tierra a la que folckloricamente le han puesto multicolores. Solo veo colores naturales, tierras, y negruras, negruras de pobre. Se cae algo liquido de mi ojo.
Mi mente sale de Africa y entra a gran velocidad en mi Corrientes, en Puerto Viejo, y en el rancho de la Titi. Ahora las imagenes son mas rapidas. La Titi sin dientes, mas joven que yo y 7 u 8 ninios velcreados por el cuerpo, me abre la puerta con su sonrisa desnuda. Veo mi coche, el hotel en el que me alojo, y mi teléfono, mientras la Titi me seba mates. Se me escapa otra lagrima. Titi rie y yo apreto bajo el banquito la mochila que llevaba con unos cepillos de dientes para ensenar a los ninos higiene bucal.

Miro a Africa.
La campera de cuero del invierno pasado, la bicicleta de mi hija, la TV plana. La Titi me acerca tortas fritas, me gustan y me las devoro sonriente. Veo una Visa, el barrilete de antes, y las gotas saladas que me amargan el sabor del mate con la Titi. Mi vida deliciosa, facil y caprichosa, la Titi sonrie mas generosa que yo y que toda mi puta vida junta. Lloro ahora, la Titi sonrie con su sonrisa desnuda y franca y ahora sé que solo ella es capaz de mirarme y entender y decir como hace 16 anios: “Che, que t’ nda pasando a vo?”

Miro a Africa, la negrura de su gente, el color de la pobreza y de su tierra marron.
Vuelvo con La Titi, resulta ahora que ella la mas necesitada del mundo, la mas africana de mi Corrientes, es la unica que puede mirarme y conocerme y brindarme lo que yo, mujer con todo, no puedo darle.
Lloro ahora apretada contra el acantilado y me arrincono de la marea alta.
Mirando alla y llorando aqui.

No pienso lastimosamente que habra sido de la Titi, pienso que ha sido de mi.
Lloro.

Hace varios anios ya que la Titi me pregunto ese “Che, que t’nda pasando a vo?” y todavia no he podido responderle/me.
No me importa, yo solo quiero que ella me abrace cargada de ninios como aquel dia, que me haga otra de sus preguntas virgenes, que me mire con su negrura y suciedad, y que me de su riqueza de pobre!!!

Miro una vez mas a Africa, pienso en la Titi, bajo la cabeza.

miércoles, 23 de abril de 2008

lunares

Probablemente por algún lado me salga algo de sangre gitana, quién sabe.
Si sé que Mayo es tiempo de flamenco en el sur de España y que toda Andalucía se empieza a vestir de lunares para sus fiestas populares y romerías.

Mi primeros dos años aquí, ver a esas mujeres vestidas maravillosamente de colores, erguidas en escandaloso rojo y sobradas de pendientes, parecía demasiado para mi espiritu nostálgico.
De todos modos siempre fui de disfrutar disfrute ajeno.

Lentamente, me empecé a envolver de lunares y flores y aprendí a bailar.
Se puede bailar correctamente, saber los pasos, la precisa coreografía, pero el flamenco como el tango, y en realidad como cualquier expresión artística necesitan de pasión.

Así, y bajo el caliente sol, las gentes honran a su tierra en cante y baile, en geranios y luces, en música y colores, y le bailan a su hermosa y primerísima madre natural.

Las pirinolas de volantes entrecruzados contagian la alegría, el cuerpo entero se embellece de apasionado tributo, y no queda más que dejarse abrazar por arabescos musicales y guitarras preferiblemente gitanas.

Y salir por bulerías, es sentir el latir de la misma Andalucía, de sus orígenes moros y gitanos, y zapatearlos en un tablao como llamando a las profundidades de esta tierra roja, para que nos conteste temblando por palmas, por lunares, y por sevillanas.

sábado, 19 de abril de 2008

Papa, mejor que Yves


Me llamo ayer diciéndome: "Escucha nena, a mi me sale mejor que a Yves Montand..."
Desde el jardin de infantes que me recita Les feuilles mortes, de Kosma y Prevért. Todos sabemos la letra de memoria gracias a él.

Es francofilo, amante de la literatura rusa, del impresionismo, de Baudelaire, y de Racing.
Ironico, sencillo, protector de sus mujercitas, un bont vivant, un caballero.

Al final me dice: "hablar con vos, nena, es como fumarme un porro..."

Y si papa, la verdad a vos te sale mil veces mejor que a Monsieur Montand.

Terrific viejo!

martes, 15 de abril de 2008

Somedays ♪ ♪ ♪


Tengo una cosa que se llama ipod.
Hoy me preguntaba cómo puede ser que desde que nací, y tan rapidamente la música viene en formatos cada vez mas concentrados.
Mi amigo y gran músico Juan Esteban Cuacci se cansa de explicarme algo sobre los dígitos y que el responsable de toda esa reducción parece ser el número 1 y sus combinaciones. El me lo explica bien. Yo no le presto atención.
Crecí con tocadiscos, después tuve un walkman (que hoy parece un portafolio), después y mucho después pasé al CD portátil, y ahora ya ni me molesto en aprender cómo Rod Stewart se me metió en este IPOD que llevo en el corpiño cuando salgo a caminar por el bosque.
It doesn't matter anymore!
...y me encantaría bailar mientras me dices " just the way you look tonight..."♪♪♪

domingo, 6 de abril de 2008

Entramados



Ya es otoño y el buen aire aligera todo un poco, y deja atrás la pesadez de lo que el calor abruptamente desparramó por la ciudad.

Por allá, la soledad y el peso de su historia andan empedreando con miedo a palpar, a saborear, pidiendo permiso por lo que la vida le debe, curándose a tientas, y temiendo tomar lo que desea.

Mas acá, la torpe libertad, la rebeldía, la frescura, y las manos de mar amasan el único hoy a borbotones …

Y aquél busca el calor de ella lejano e invisible, e imaginario sólo presente en su femenina mezcla de húmeda seda roja y penumbra, para deshenebrarla pausadamente con palabras y abrigarse de ella un poco él.

Así, se permiten tirar de las hebras humanas que les recubren y se entretejen y se enredan y se entraman cuidándose de a ratos y por tantos, para embolsar de nuevo lo que les pertenece.
Los tejidos quedan hermosamente engarzados en el alma de ellos para taparlos del frio que inevitablemente les llegará.

Es otoño, y tu cuerpo más ligero de pesares se abriga sonriente con el alma mía que no está, para desaparecer por ahí, como a las 6:20 cuando ya oscurece otra vez en la ciudad.

miércoles, 2 de abril de 2008

miércoles, 26 de marzo de 2008

Era Tóstenes???


Hoy intenté lo imposible una vez más, que un sillón de tres cuerpos con cama queen incorporada más grande y pesado que un toro de lidia, se llevara puesto la mitad de la escalera de mi casa, el consumo de una docena de cervezas Alhambra entre los trabajadores, la hernia de uno de ellos, la de Manolo, para darnos cuenta que finalmente sería imposible entrarlo por la puerta de la habitación seleccionada que le esperaba burlonamente.
Yo hasta me atreví a jugar con las matemáticas, y con la ingeniería para acabar llamando finalmente a mi amiga Pat en busca de nuevas respuestas y dosis de entusiasmo. Esta vez nada. Me contestó un simple: “Take it back”!

Los transportistas me miraban con temor a darme la mala noticia de la imposibilidad. Era como el chiste de cuántos elefantes entre en un fitito….? NINGUNO. Igual!

Mis ocurrencias eran propias de mí: si llamo al carpintero de Isaac Peral y le rebana los brazos y después se los pega, si le hago un tajo y le quito todo el relleno y después lo coso (eso me hizo reir aunque quería llorar), si vendo la casa ahora y compro otra donde entre el puto sofá. Miraba el ángulo, las malditas paredes que al ser de cemento tampoco cooperaban, y la odiosa mole color caramelo que parecía decirme: “llevame a casa, mamita!”

Pensándolo más tarde, me dí cuenta que todas las ideas salían de mí y que usaba la primera persona del plural al desplegarlas a mi equipo en cada uno de los ejemplos. “Manolo (el que se quedó sin hernia) y si intentamos..., yo estoy segura que podemos..., tiremos para este lado..., lo bajamos un poquito..., empujemos..."

No sé cómo decir esto de otra manera que no sea la literal y porque lo considero imperdible para el relato. Como yo guiaba el tránsito de mi nuevo elefante y de sus toreros, al subir quedé atascada como en mis "Callejones" de Arcos, de un lado del elefante y los muchachos Ferris del otro. No podía salir de ninguna manera salvo si intentaba arrojarme suicidamente por uno de los balcones de la propiedad. Uno me dice: “Móntate, móntate que io te cojo de este lado”. A pesar de los años que llevo viviendo en la Madre Patria la palabra me produce aún la misma impresión, aunque a quien lea, seguro más.

Vuelta el bendito sofá para abajo a quedarse con el resto del estuco que le quedaba a la escalera.

Tres osos y un elefante iban de arriba para abajo diciéndome finalmente como un oncólogo que trae malas noticias: “Qué quieres hacer?” El error lo cometieron ellos al facilitarme el verbo del capricho.

El sillón quedó virginalmente depositado en la habitación a la que estaba destinado desde su fabricación.
Entró, aunque ya no importa contarles cómo.

Sé que un día se leerá un cartel que rece: “Se vende casa con garage, trastero, y sillón”.

Hoy, estirada en el nuevo sofá cama, desafío a todas las leyes de la Ciencia, especialmente a esa que nunca me gustó que dice que la tierra es redonda.
No, no es redonda Eratóstenes, te equivocaste! hace mucho tiempo ya.

jueves, 13 de marzo de 2008

Polaroid


Desde hace unos dias recuerdo a mi abuelo Feliciano.
Era poeta, dicen, le gustaba el pan fresco, y tocaba el bandoneon, un Doble A por San Juan y Boedo y a pedido de algunas muchachas. La abuela por este motivo, solia espantarle la audiencia femenina a escobazos y anios mas tarde le vendio el Doble A. No puedo perdonarle esto aunque ya ni ella esté.
Me defendia ante todos y era capaz de mentir por mis travesuras. Me protegia.
Que pena no esté para cuidarme!
Esto y otras cuantas verdades familiares, de las que aun me pellizco, me contaron las tias el pasado invierno.

El es estos dias, la unica foto de mi infancia, el silencio de la tarde en la playa, y la sensacion de lo que ya se alejo de mi.
Tenia ojos celestes y no recuerdo mucho mas que un momento en el que, bajo el sol de algun mediodia, y detras de una ventana me secaba mi pelo largo e infantil con manos de seda y delicadeza infinita.

martes, 4 de marzo de 2008

Ajedrez


english

Nos habíamos conocido hacía diez días no más, y con el cuento de “muéstrame tua citta”, me ofrecí a un minitur after work que sabía como acabaría, y en un auto que se quedó por la Lugones una noche de varias tempestades.
Aquella primera noche ya coincidíamos sin parar, era el gusto de conocer y de empezar a gustar. Las ideas bailaban entendiéndose a mitades, por la distancia del lenguaje y por la delicada aproximación del italiano.
Lentamente empezamos a cruzar algo más que avenidas de la  "citta mia”.

Días mas tarde, una cena formal por la exquisita Recoleta porteña nos volvió a encontrar.  Recuerdo perfectamente como el italiano ocupaba la cabecera de la una larga mesa inglesa y, aunque no era el dueño de casa, imponía autoridad y desplegaba una natural elegancia aristocrática entre otros tantos jóvenes profesionales.
Yo estaba ahí entre el montón, sin gracia alguna ni nada inteligente que aportar.
Ninguno de los comensales sabía lo bien que el turista italiano estaba conociendo la citta, y a mí. Me dio gracia y cierto orgullo escuchar que otra joven argentina le había echado ojo y lo atosigaba con preguntas del "Para Ti".
El habló bastante poco, fue cordial, y seguro de sí.
Yo en cambio, en grupos tan formales puedo replegarme y adoptar el rol de suplente, mientras que en esta ocasión además de todo eso, ya estaba decidiendo cuál de las copas Baccarat iba a terminar rompiendo.
Yo no hablaba inglés y el italiano me lo imaginaba.
El resto de los invitados parecía muy conocedor de todo, muy cosmopolitas, muy viajados, muy puestos, muy muy.

El gobelino que por detrás colgaba acentuaba la exquisita decoración y me imprimía al instante un boleto para mi viaje mental.
Allí en el rincón de la izquierda estaba el maravilloso tablero de ajedrez, rodeado de otras tantas antiguedades. Alrededor mío sonaban distintas lenguas europeas y pretenciosos comentarios de los que captaba solo un tercio.
El brillo y la difícil selección entre tanta cubertería me intimidaron y el anticipo de encajar y reincidir humanamente me hacían mas torpe todavía. Disfracé la torpeza con inmovilidad comatosa.

El águila de la cabecera me miraba, y envió un comentario bastante previsible cuando la contertulia que quería atraparlo le preguntaba "qué conocés de Buenos Aires?" "Te piacce?" a lo que respondió con un gentil mensaje encubierto hacia mí.

El controlaba. Yo, yo prometía torpezas que apuntaban hacia el cristal francés de forma irremediable.
La atracción y la espera de quién moverá la primer pieza en el juego de ajedrez.
Mis ochos peones estaban inmóviles. El me miraba y me envió dos o tres gestos mortales imperceptibles para la gran mayoría.
Yo tímida y peligrosamente torpe. El elegantemente seguro de sí. Un fastidio!
Muchos comensales desplegaban una gran performance mientras que yo seguía de paseo mental con mi tablero y sus hermosas piezas de seducción, sin prestar atención a aquella conversación circundante, que sabía a él tampoco entretenía.
Quise desaparecer y no. Sabía del desperdicio del encuentro.

Le avisé al oído al verdadero anfitrión de la exquisita velada, simpático como pocos, durante el café ya en la otra sala, que tenía que irme. Con la educación que le caracteriza me comprendió, le supliqué no se levantara y que sólo me indicara donde encontrar mi cartera.

...

Elegantemente, me tomó por detrás en esa habitación y me besó la espalda. Mi peón, 5.e3 Ab4 6.Dc2 se movió retirándose y dejándose besar. El avanzó cuatro de sus peones en forma simultánea 1.Cf3 Cf6 2.d4 e6 3.c4 b6 y yo deslicé timidamente hacia la derecha uno más 9.bxc3 0–0 10.Aa3 Te8. Su caballo adelantó por arriba 13...Dxd7 dos de sus peones pateándolos del tablero y avanzó hacia el mío directamente. Yo le enfilé el alfil en diagonal 6...Ab7, y él lo agarró con la otra mano que le quedaba libre mientras me recorría. Mi piezas iban cayendo lentamente en señal de derrota. Sus torres avanzaron comiéndose lo que quedaba en el camino Tad1 Tc8 13.cxd5, y las mías las derribé yo con su rey Tgt5 H8u.
Su caballo avanzó a galope afilando el alfil entre mi dos últimos peones.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Seria fantastico


"Seria fantastico
Que yo estuviese equivocado
Y que el bater no estuviese ocupado
Que hoy hiciese un buen dia
Que me diera un buen pedazo
Y que San Pedro no cantase ni aunque le pagaran!

Seria fantastico
Que no hubiese nada urgente
No pasar nunca de largo
Y servir para algo
Ir por la vida sin cumplidos
Llamando a las cosas por su nombre
Cobrar en especies
Y sentirse bien tratado
Y mearse de la risa
Y echar a volar todas la palomas
Seria todo un detalle
Todo un sintoma de urbanidad
Que no perdieran siempre los mismos
Y que heredasen los desheredados

Seria fantastico
Que ganase el mejor
Y que la fuerza no fuese la razon
Que se instalara en mi barrio el paraiso terrenal
Y que la ciencia fuese neutral.
Seria fantastico
No pasar por el tubo
Que todo fuera como esta mandao
Y que no mande nadie!
Encontrarse como en casa en cualquier sitio
poder ir distraido sin correr peligro

Seria fantastico
Que todos fueramos hijos de Dios
Seria todo un detalle,
Y todo un gesto por tu parte,
Que coincidiesemos,
Te dejases convencer,
Y fueses como yo siempre te imagine …"

Seria fantastico, seria, seria ...

miércoles, 20 de febrero de 2008

Una de choferes


(dedicado a Brasil)

Yo: “Mami, vos sabes si papa se llevo el auto?
Ella: “No se, pero vos nena para moverte si no esta el auto de papa, llama a mi chofer? “
Yo: “queeeee, vos tenes chofer?”
Ella: “Si, Vicente, como tu abuela pero en masculino”, contesta mientras sigue acomodando algo sin prestarme mucha atencion.
Yo : “Es un remissero de confianza, de esos que llamas y decis me mandas a… Vicente ?”
Ella: “No, es mi chofer.
Pobre Vicente esta aburrido, es jubilado y quiere ganarse unos pesos, yo gastaba mucho en remises y con Elisa lo contratamos y el nos lleva y nos trae. Lo pagamos a medias.” Sigue acomodando.
Yo: “Ahhh, y si me lleva a algun lado, que hace mientras tanto Vicente?”
Ella : “Y...depende, si esta aburrido que vaya con vos y despues que te traiga. “
Yo: “Pero, y si voy a lo de una amiga”
Ella: “Si es por mucho tiempo que vaya con vos, no se va a quedar en el coche esperando tanto tiempo, no?”
Yo: “mmmmm”
Ella : “Llamalo, aparte se entretiene, es muy miedoso.
Llevale esta foto mia y yo tambien le aviso que vas para alla”
Yo : “Pero no entiendo mami, si viene aca para que tengo que ir yo, y adonde, y para que tengo que mostrarle una foto tuya”
Ella: “Ahhh, claro, no! El no viene aca. Tenes que ir vos. Es aca nomas, a cinco cuadras, pasando la via, y el despues te lleva.”
YO: “Pero si el chofer es el, lo tengo que ir a buscar yo?”
Ella: “Si!, por eso le mostras la foto.”
"Ah, y explicale bien adonde vas porque Vicente va por donde no tenga que cruzar barreras. A la cuniada la agarro el tren que pasa por Agronomia, y le quedo un miedo. Pero llamalo, que le gusta”

jueves, 14 de febrero de 2008

Silencios


english
El barco llegó a Puerto Blest, y era nuevamente enero. Recuerdo llevaba una pollera de algodón larga, alpargatas, y una camisa que nunca olvidé. Todo era blanco.
Era uno de esos días donde una muchacha sabe que la belleza natural está de su lado.
Quería estar sola entre piedras, luces, y árboles. Caminé por horas, y más.. Me metí sola en el bosque de Puerto Blest y me dejé perder. La humedad que se concentra entre esos helechos latinoamericanos y coníferas milenarias daban las mejores condiciones atmosféricas para que duendes andinos revolotearan invisiblemente frente a mí.

Al volver creí notar la presencia de alguna gente. La soledad bendita me apretaba tan fuerte esos dias, y el sol austral aún más, que mis registros externos habían quedado en el puerto al salir.
Era yo y era mí. Y el silencio, era solo mío.

Algun extraño sentido me hizo saber que alguien me había mirado al llegar. Apenas, alguien.

Subí a la embarcación de vuelta a Llao-Llao, el sol me pegaba en el pelo con los mejores brillos que me ha dado jamás. La belleza de aliada, y la comodidad en mi piel hizo el resto,...y no hizo nada.

El me miró, el mismo alguien de entonces, y se sentó enfrente mío. Dijo algunas cosas que tampoco oí. Como venía de silencios no le hablé, pero lo miré, destilando peligro. Estaba tan cómoda, que lo que quería decir, el lo escuchaba de mis ojos y de alguna sonrisa. La piel del color natural del atardecer, de los helechos, y de la humedad.

¿Te han hablado de los atardeceres en esa latitudes surenas? Si no los ha vivido, lamento decirte que jamás has visto uno. ! Así de simple!

Dormimos juntos en el km.19 a orillas de la Laguna El Trebol esa noche de pelos brillantes, manos sabrosas, y bocas llenas de momentáneo amor.
Seguí sin hablar dos días más.

Que será de aquel a quien miré...

lunes, 11 de febrero de 2008

Me haces bien!

Cuando se habla de un Amigo, se habla de historia y de la vida acompañada. Conozco mucha gente, tengo pocos amigos.
Ella es parte de mi mejor historia, que es casi toda, y como hoy es su cumple y no puedo darle un beso y el abrazo que quisiera, le dedico momentos que juntas nos han estampado el calendario del alma sin siquiera darnos cuenta. Hasta hoy.
1- Esta es una muy grasa: yo vivia en California y ella en NYC. Hablabamos cada manana por telefono como 2 horas y veiamos a la vez a very intellectual tv show (click here)
2- llamada de te: Elasti: “…solo a vos te digo esto, encontré el vestido de casamiento, pero no es blanco es todo pintado de colores..." Yo: "esta pintado de colores??? estas loca, estas segura? Debe ser horrible!"
Ella: "No, te prometo que no (nunca dijo te juro) es divino y ese es el vestido para mi!" Como siempre y en la honestidad de los buenos carinos, me alegre por ella. Y por supuesto, she was right and she was beautiful that day!
3- Fiesta de disfraces todos de payasos. Probablemente 80 personas en su depto. y foto que por ahi andara en la 9 de Julio. Elastigirl divina! Entre las dos elegimos el disfraz mas espantoso cuando estabamos buenas para ligar y no para ponernos un pompom rojo en la nariz y parches en unos pantalones gigantes. Al final de la fiesta y mientras limpiabamos se que nos preguntamos: "a mi no me dio bola y a vos?" "…a mi tampoco" Que ingenuas y que lindas!
4- Quinta de Gaby: Mary Poppins y dos amigas mas en la pileta, Elastichica viviendo en Londres. Recuerdo que las 3 sabiamos que ese ano ella no venia para Navidades. Juro y rejuro que a las 2 horas en una reposera yo dije “ Esta en Buenos Aires". Al llegar a mi casa al otro dia, mama me dice “a que no sabes quien llego ayer y te llamo" Ya sabia la respuesta.
5- Esta es una muy fashion: la negra, Silvia y yo llegamos a New York donde ella vivia y nos instalamos en su maravilloso appt. en Madison. Una noche salimos. Yo estaba recanchera con unos jeans y la camiseta del 10 de Maradona. Ademas las 2 somos super futboleras. Alquilo una limosina, nos llevo al mejor bar de la Big Apple to drink Martinis y luego fuimos a bailar a (click here) the coolest nightclub in the city. Otra que “Sex and the city”.
6- "Te mando millas y nos encontramos en Miami" (yo en Malibu, ella en NY) Estuvimos juntas 4 dias I think and we spent some time with (click here)Todo verdad!
7- Este fue nuestro ultimo encuentro (click here).

Las intimas, los amores, las palabras, las llegadas, las caminatas desde Liniers, los vestidos prestados, y los encuentros anuales lo dejamos para nosotras y para que Jorge Drexler nos escuche hoy, mientras le escuchamos.
Pequenios detalles: No usa la cursiva, come chocolate derretido en manteca con dulce de leche a cucharadas, tiene las manos flacas y largas, manejaba un Mercedez del siglo pasado y de forma temeraria (eso nunca se lo dije) que perdio por unos anios, tenia unos aritos rosas con forma de telefonos, una cara con el alma fresca, siempre con panuelos en el cuello, mucha guitarra, la casa siempre abierta, el corazon suave, y unos pies que odia que le toquen.

Feliz cumpleanos Elastichica!!!!!
La vida es una moneda y quien la rebusca la encuentra…..Nosotras seguiremos buscando

jueves, 7 de febrero de 2008

Eros y Thanatos



Asi el amor, a veces sólo en contrapunto con la muerte.

...and that's love in permanent contrast with death.

martes, 29 de enero de 2008

Vaivenes


english
Sabía que lo encontraba en ese bar, como siempre, alrededor de las seis.
Disimulaba el antojo de verlo con artilugios que sólo las mujeres conocemos. Ni siquiera sabía muy bien a que se debía tanta y tan precipitada emoción visual.
Se preparaba por horas, se atragantaba las posibles preguntas, y hasta practicaba la casualidad.

Al rato aparecia él, como siempre, buscando arrogantemente la mesa de la ventana, que parecía haber comprado cinco meses atrás, cuando empezó a tomarse el café ahí, y en donde diariamente apoyaba una agenda vacía.

Ella sabía apuntar la mirada y la dirección de la silla programando con astucia su femenina “mise-en-scene”.

El un cortado, ella una tónica y seis mesas de por medio.

Todo lo ensayado por ella se diluía hasta el día siguiente a la misma hora. Apenas lo miraba. Se maldecía por eso. Sabía las reglas de la conquista de memoria, pero al llegar el momento descomponía en timidez. Pagaba la tónica que jamás bebía y abría las puertas vaivén del café hasta otro día más.

El azar…

El, soñaba cada noche con la muchacha del bar, había timidamente memorizado sus ojos y sus hombros plateados. Conocía de la ternura que cada día le enamoraba más de ella. Le inquietaban las tardes antes del encuentro y que lo mantenían vivo sólo hasta las seis.
El sabía que la encontraría como cada día a la misma hora en la misma mesa donde estratéjicamente apuntaba la vision, los sentidos, y el ritual mientras seis mesas desafortunadas los separaban. Se peleaba con él mismo por no avanzar hacia ella, por no acercarse o sonreirle. Sólo cuando desaparecía la muchacha por las puertas vaivén del bar, él despertaba del letargo de este amor ineficiente que le poseía.

Un día de noviembre ella no soportó más su propia impotencia y prefirió la desaparición.

El siguió yendo por 26 tardes más.
Nunca se supieron.

El azar … desconfiado vaivén de las tardes.

martes, 22 de enero de 2008

El pequeño mundo de mi coche

Cada día me subo a un coche verde botella, con una altura apropiada para mis tacones y mis faldas, y con música incorporada. Entre los discos que me ofrece están ultimamente, Ligia Piro, Diana Krall, Dolina, Bill Evans, Juan Esteban Cuacci quinteto, y Astor.
Generalmente salgo de mi casa con la toalla enrroscada al cuerpo, así que en el auto me visto, me termino de arreglar el pelo, me voy tomando un café en termo, me maquillo mientras manejo, arreglo el almuerzo casi diario con mi amiga Pat, verifico que los amigos del alma hayan despertado, y llamo a Antonio para encargarle la verdura y la fruta que depositará en el portal de mi casa alrededor de las 2 de la tarde.
Doblamos, mi coche y yo, por la Calle del Mar, pasamos 17 pinos marítimos, y monumentales casas que nos hacen saber el nivel económico de sus dueños. Redondeamos la rotonda de Virgen del Mar, y finalmente le pegamos derecho por avenida de la Marina o de las Delicias (creo que un tramo se llama así), parando recién en un semáforo que avisa la llegada al centro de mi hermoso pueblo.
El boulevard de la Marina está sembrado de todo tipo de plantas (no sé nada de biología ni me interesa, pero agradezco a las campañas electorales que tan dedicadamente se esfuerzan a cada término electoral de decorarme las mañanas).
Bordeamos unos restauranes orientales de muy mal gusto, una óptica con miles de gafas catalanas expuestas en el escaparate desde siempre, una casa de restauración de cuadros, varios bancos, 47 cafes, y la tienda de colchones mientras que el móbil suena con interrupciones domésticas.
Estos días Ligia nos está cantando “Around Midnight” y no dejamos de evitar la tristeza. Me repaso el tapaojeras y el brillito de labios. En esos 10 min. cierro citas y hasta puedo hacerme la pedicuría. Podría perfectamente pensarse que es peligroso mi forma de conducir. No lo considero así!
La primera parte del día queda acabada gracias a la desinteresada cooperación de mi auto.
Es un coche honesto y poco rebelde, fiel como un perro Labrador, y de poco mantenimiento.
Otro momento de intimidad que tenemos es cada tres meses cuando le intento dar un baño. Eso sí que no le gusta nada. No lo culpo. Yo para no dejarlo solito en ese momento de agresividad acuática, arrojo tres monedas de un euro y me lanzo a toda carrera a meterme en el coche antes que esos cepillos malintencionados y de colores africanos se lancen al ataque de la limpieza de mi amigo arrojándole productos sin consideración alguna. Se queja. Finalmente enormes secadores de chapa, le quitan las últimas gotas. El tema del aspirado interno es otra cuestión. Esas enemas de aire medias rotas que le paso por el tapizado nunca llegan a estirarse lo suficiente hacia el otro lado.
Refunfuñando arranca pero luego desvanece su enfado.
A veces el mar atrae a mi coche verde hasta lo que aquí se llama la Punta Candor y nos quedamos los dos mirando el mar en silencio.

Nos llevamos bien. Me conoce como nadie. Sabe cuando voy cabreada y en eso, cual equino bien domado, me acompaña en el mal humor con abruptas maniobras. Si estoy triste parece que se le bajaran un poco el nivel de las gomas, y cuando voy feliz, solito baja automáticamente las ventanillas delanteras para que el mundo entero me escuche cantar.

Lo que todavía no sé es dónde está lo que llaman ‘goma de auxilio’.

jueves, 10 de enero de 2008

Misinterpretation

“Wh… is hot, daddy?”

“There are many definitions to explain that concept. A physicist would describe temperature as the measure of the average kinetic energy of molecules. Hot would describe molecules with a high kinetic energy.
Another concept is that “hot” is a specific taste that combines very spicy ingredients and in some ways feels like your mouth is burning.
Slang also uses that term to describe an attractive person.”

“Oh, daddy, I didn’t mean what is hot? I know that, I just wanted to know why this is so hot. But, don’t worry it is cold already.”

miércoles, 2 de enero de 2008

Historias de Cenizas

Hace dos años le pedí, después de una tarde nostálgica a Mr. Poppins, que si muero antes que él, distribuya las cenizas de mi querido cuerpo de la siguiente manera:
1- Un poquito en Bariloche.
2- Otro poquito en París.
3- Otro tanto en California.
4- Otro puñadito en Venecia.
5- El resto y mayor parte en Buenos Aires.

Mr. Poppins no podía creer mi pretensión post–mortem, hombre práctico como es. Me aseguró que el costo final de encargo sería mayor al del entierro de cualquier monarca europeo. A pesar de eso Mr. Poppins cuenta con valiosa cantidad de millas acumuladas que ayudaría al coste total de tal cumplimiento. De todos modos detesta volar. Creo que prefiere morir antes que yo con tal de evitar tantos desplazamientos aéreos.

Yo lo haría encantada. Viajar sigue siendo el mejor de mis pasatiempos.

lunes, 31 de diciembre de 2007

2008

...el 2008 y todo lo que quieras de él
!!! Muchas Felicidades !!!

viernes, 21 de diciembre de 2007

XII

Mi amor es de aquí al lado
De donde todas las miradas son australes
Y en donde duelen civiles gestos, todavía.

Mi amor camina por una letra andina
Y se pinta en el corazón la luna
Y las alturas.

Tiene olor a bosque
y a bosque de araucarias,
a tiempos mas despacios,
y a justos comentarios.

Mi amor es de aquí al lado,
Y en el se resume todo lo que he amado.

viernes, 14 de diciembre de 2007

Parando olas


Durante toda las tardes mi hija se detenía a la orilla de este mar esquinero y le hablaba a cada una de las olas, que dignas e infinitamente poderosas, pasan por nuestra casa.
Desde la sombrilla no entendíamos muy bien que hacía nuestra hija, y muchas veces ni le prestábamos atención.
Sus manos se alzaban hasta la alturas de sus hombros bronceados, abría sus palmas con rigidez, y cual Mago Copperfield repetía un autoritario “STOP!!!” ante el incesante arrebato de nuestras olas atlánticas.
A veces volvía corriendo con su pelo largo y rubio desteñido y entusiamada nos confesaba: “I have the power to stop the ocean!” “Las olas me escuchan mami y me obedecen y por eso les tengo que dar de comer para que sepan que io les mando y que les cuido.”
Mr. Poppins intentó, cual hombre de ciencias, explicar el fenómeno a mi niña que ya empezaba a llorar ante lo que los adultos llamamos “la cruda realidad”. Yo tomé su brazo y le gesticulé un: no!
Reconozco que era un poco tedioso llenar baldecitos de tortitas areneras y algas resbalosas durante horas y días para alimentar un monstruo eternamente hambriento.
Pero el amor todo lo puede y todo nos enseña.

Las olas comenzaron a morir frente a sus delicados pies y se hincaron ante mi preciosa niña con respesto de musulmán hacia la Meca.
Ella sigió con su gesto literalmente divino sometiendo al mismo poder de la Naturaleza.

Y nosotros, y el propio mar, nos rendimos finalmente ante sus pies.

martes, 11 de diciembre de 2007

Callejones

A veces hay sólo una forma de salir. Y a veces no hay ni por donde salir.
Nunca fui de pensar preventivamente como voy a salir de ésta. Mas bien mi tendencia es lanzarme sin premeditada exploración. Es la desgracia que padecemos los extremadamente curiosos y caprichosos. Great combination!
Nuestra amiga del alma, de Elastichica y mía, vino a pasarse unas semanitas a España, después de un duro año de laburo y de eternos viajes diarios desde Palermo hasta Pompeya. A ella siempre le dijimos Negra, mujer atractiva de pelo indio, delicadas manos, poco aguante, bijoutería étnica, y adjetivos perfectos.
Las tres somos muy distintas. Bueh, en realidad, Elastichica y yo podemos tener más en común, a veces parece que vivimos jugando, entretenidas y fabulosas.
Ella, sin embargo, tiene un perfil mas realista y dedicado a cumplir, y con la mirada de aquellos que saben desde siempre. Siempre fue así, aún cuando teníamos 20. Es, de las tres, la mas incondicional. Mas inteligente que yo, mas realista que Elastichica, y mas buena que las dos juntas.
En fin, llegó a Andalucía cargada de regalos y de buenas palabras.
A los días sugerí a mi amiga: “Hoy, Negri, te voy a llevar a un pueblo blanco”, de esos que tan bien describe Joan Manuel.

Cuando en España, y sobretodo en las comarcas te contestan a la primera pregunta de estoy perdida!: “Siga todo recto”, aprendé para tu futuro que lo que es recto para nosotros es,…..quien sabe qué para nuestros amigos gallegos. “Déle recto”, significa, siendo lo más preciso posible, siga la dirección, aunque esto implique que el volante, aún hidraúlico, se canse de tanto contorsionismo.
Como a caprichosa no hay quien me gane, llegamos rectamente a Arcos de la Frontera. Joan Manuel recitaba, “colgado de un barranco…” y siguiendo el compás de mi ídolo catalán empecé a subir y subir .
“Déle recto”, me decían. Para mí esto significaba suba al mundo y no pare hasta alcanzar el prometido placer. Torcete toda, cual intestino y con coche incluido, y llegá.
En el ofuscado intento pasé, un cartel que decia “Prohibido el paso, Casco Antiguo en Obras’, pero aclaro que la prohibición no parecia tener carácter inminente. La Negra no lo vió, estoy segura porque no ve nada, sino me hubiera puteado al verme seguir. Cuanto más arriba avanzaba, mas se complicaba la cosa, y yo “colgada” y “colgada” seguía insistiendo. “Che, pero, sabés adonde vamos?”. Es chicata, pero no tonta. Yo le contesté: Sí!!!!!! una vez vine y hay un callejón de las monjas que te quiero mostrar, que tiene unas vistas preciosas. Mirá, bajame un poquito la ventanilla y meteme el espejito retrovisor de tu lado para adentro porque no quiero rayar el coche”.
Mr. Poppins, de haber estado, me hubiera hecho firmar el divorcio y la patria potestad en ese mismo momento. La Negra, no. Para eso estan los amigos, al menos por un rato mas.
Como dicen acá, nos "atascamos" en un callejón blanco, sinuoso, dos cm. mas ancho que mi coche, y que se retorcía y se ajustaba orograficamente a las alturas que Serrat me había contado en los ochenta.
Adelante como a 20 mts. se veía el enorme pozo del suelo empedrado de Arcos que el Ayuntamiento había decidido cavar para el arreglo de algún servicio, por lo visto imprescindible para los arcocitos, arcenses, arcos y arcas, o como coño se les diga a sus habitantes.
“Y ahora?????” me dijo la negra sin ninguna esperanza, “que mierda vas a hacer?”(masticando mucho la eme)
No había salida, o avanzando 20 mts. nos caíamos en una garganta hasta las entrañas de la misma tierra, o para atrás mi coche cual vaca desconfiada deberia ejercitar imposibles retorcijones barranca abajo. Aunque según Borges de los laberintos se sale por arriba, esta metáfora tampoco ofrecía soluciones posibles.
Para distraerla infantilmente de lo que en unos minutos se iba a convertir en una inevitable pelea y sin lugar posible por donde escaparme, le dije: “Mirá que linda las vistas”. Siempre fui entusiasta, cabezadura (el relato lo prueba) y muy positiva. “Pero sos boluda!!!!me gritó ella siempre tan negativa pensando en que jamás saldría de España y en que moriría allí conmigo atrapada en un pueblo retorcido que nunca conoció.
“Negra esto pasa porque vos nunca quisiste aprender a manejar, la boluda sos vos! (No hay mejor defensa que un buen ataque, dice mi amiga Rocky en Frackfurt). Si supieras manejar …..Ahora vos, además, no trabajas en Recursos Humanos?, no se te ocurre algo? "
“Andate a la p…” les dije la pelea no había como evitarla.
La Negra miraba hacia afuera. La distancia que alcazaba su vista con la pared próxima y blanca era de umm 10-2= 8cm. Eso! 8 cm. pero yo prefería que mirara para afuera a que me mirara a mí. Igual eso no era un problema porque no ve bien de lejos. Le hice la bromita, pero tampoco funcionó. Elastichica hubiera reaccionado diferente. Tal vez con ella todavía estábamos ahí inutilizadas, pero muertas de risa.
Finalmente, alguien llamó a otro alguien, que trajo a otro alguien, y medio pueblito se acercó a ver a estas niñas urbanas que traían el espectáculo de la matine. Otro alguien se metió por el baul de mi coche con mi permiso y se desplazó hasta mi asiento empezando la marcha atrás mas dificil del mundo. La Negra me maldecía, lo sé. Yo exquisitamente le conté al señor que mi amiga quería conocer el pueblo e insitió con verlo desde arriba. Yo le dije que era casi imposible, pero Ud. ya sabe y…es una amiga, viene de lejos, está de visita y hay que complacerla. Finalmente nuestra Negra se rió. Seguro porque reconoció la oportunidad de la salida y de su regreso a Palermo y a Pompeya. Al final testaruda como es, siempre se me rinde.

La Negra hermosa y sabia, aun no sé cómo, pero me adora porque es otra “colgada” y uno de los pilares de mis alturas.

Para la Negra, a quien debo Arcos, la próxima vez a pie.

jueves, 6 de diciembre de 2007

Frío y Heladas

Pensábamos que todo era possible, hasta atravesar el frío.

Contamos siempre con buenos recursos: títulos bajo el brazo, familias presentables, decente belleza, cariño sobrado, y un gran porcentaje comparativo de buena suerte.
Finalmente, pudimos todo aquello e incluso, estirando, un poco más.
Sin embargo algo no se dio.
Hoy seguimos sin saber qué fue!

En alguna parte del camino nos quedamos sin atrevernos a mojarnos los pies en el agua helada.

miércoles, 28 de noviembre de 2007

Estadísticas

Aunque nunca se me dieron bien los números, tuve que estudiar Estadísticas en la Universidad de forma irremediable.
Cuando abrí el libro por primera vez, me reí de mí misma al ver ecuaciones donde era posible conjugar letras y números y obtener un resultado.
Siempre creí que las cuentas eran distintas formas de agrupar números, elementos abstractos, que al menos pertenecen a la misma especie, esto es, sólo a la especie números.
Sin embargo, parece que si!!!, que alguien con cerebro mas amplio que el mío pudo, y por eso es imprescindible aprender la materia mencionada en Universidades extranjeras, inventar esto de combinar aritméticamente el mundo de los números y de las letras, e increiblemente, obtener resultados.

Pasé estadísticas hasta con un “A”, pero a diario, mi pequeña mente las ha olvidado y ya no puede combinar elementos si no integran la misma especie, hablan el mismo idioma, o pertenecen al mismo género.

Vos y yo= It depends
You and yo = It’s a lot of work!
Vos y me= Sometimes
You and me = n¶▲♫-/1񩑔■╝+Ü○τ«♣?

viernes, 23 de noviembre de 2007

Masaje


english
Al entrar en la sala donde iba a ser masajeada durante dos horas y media, sentí el calor y la tenue luz de la velas. La música zen recorría el ambiente,y unos aceites almendrados y unas pocas toallas blancas me esperaban gustosos.
La ambiguedad de un masaje es que uno no sabe muy bien qué partes y hasta dónde se va a ser masajeado. Alguien nos tocará por un rato para descontracturarnos y volver aún mas relajados a nuestras actividades diarias. Todo sea por una buena y merecida relajación de los ajetreados músculos de Mary Poppins.
“Boca abajo y sin ropa” me indicó “J”, el masajista. Realmente nací para obedecer, aunque reconozco que solo en lo que me conviene. Tal vez esto se deba a la memoria latinoamericana o al íntimo secreto del gusto.
Así pues, me dispuse boca abajo y apoyé mi cara en el orificio a medida destinado al depósito de mi cabeza, cual hueca escafandra de espadachín. La música zen seguía y “J” comenzó su trabajo de abajo hacia arriba y de costado a costado en diagonales. Por cada milímetro del cuerpo de Ms. Mary se desplazaron unas grandes manos aceitosas y eficientes.
Los primeros 20 minutos me reía en silencio, y pensaba si esto se lo hace a mi hija le rompo la cara, pero no podía, Tampoco, debo aclarar, “J” fue del todo inapropiado, ahí radica la ambiguedad del asunto y el uso selectivo de la memoria juridica que me acompaña siempre para ver situaciones según mi momentánea conveniencia.
Después de esos 20 minutos de disquiciciones personales, decidí decir adiós con todo, y me relajé completamente. Siempre fui muy buena destinataria de masajes y los recibo con complaciencia. “J” percibió esta cualidad mía y se esmeró aún más.
A la hora de la intensa relajación a la que me había abandonado felizmente, no esperaba que “J” me susurrara al oído: "ahora date vuelta". Y una vez más, obedecí.
El ambiente estaba casi a oscuras salvo por la tenue luz de las velas. Sé y recuerdo que me cubrió los ojos con una toalla menor, y también sentí que me recorría el cuerpo con una pluma (que luego ví al vestirme que era negra). Los pies me pudieron, aceite de almendras tibio frotaron intensamente mis pies. Luego subió por mis piernas y ahí dedicó otra media hora. Una maravilla! Sé que el hombre disfrutaba con su trabajo. Alguien apasionado con su profesión, difícil de encontrar.
Brazos, manos, trasero, dedos de pies, ideas, codos, sueños, cuello, espalda en diagonal, a cuadritos, a rayas, todo mi cuerpo tibio, entregado, y amasado por las generosas manos del mejor obrero del cuerpo. El no habló y eso lo hizo aún más maravilloso.
Yo tampoco hablé.

Volví, y seguiré volviendo a “J”, artesano del cuerpo, generoso hombre del tiempo, y poeta de las manos y de la piel.

viernes, 16 de noviembre de 2007

San Rafael 21

Al llegar por primera vez a la casa donde luego viviría por dos años, supe que estaba en España.
Abrió la cancela Jesús, el mayordomo de una hermosa casa andaluza de 200 años. Después de hacernos pasar con mal gesto, siguió vistiendo unos manequíes que bordeaban un patio andaluz cercado por pilistras.
-Venimos para ver la casa. Yo soy la muchacha que llamó por teléfono.-
-Pasen- dijo sin prestarnos atención.
Mi primera impresión jamás cambió. La casa, ubicada en la calle San Rafael 21, cual casa de los espíritus, me fascinó de inmediato. Mi marido me observaba con cierta desconfianza y adivinando el final de la historia. Perceptible como soy, le susurré en su idioma: -I love it, we don’t need to buy it, but it looks like an unique house, seremos felices aquí, ya verás- esto último me lo decía a mí.
-Qué está haciendo?- Le pregunté a Jesús mientras esperábamos a la dueña.
-Les peino la peluca a los manequíes y los visto según la estación._
-ahh-
-Como ya empezó el invierno, éste lleva el traje de lana y la peluca rubia. Bueno, la peluca la lleva todo el año, pero hay que peinarla para sacarle el polvo.-
-ahhh-
-La señora me lo ordena, que quiera que haga- dijo Jesús revoleando ojos y haciéndonos saber de la mala convivencia entre patrona y empleado.
Tambien bordeaba el patio una estatua, más grande que mi marido, comprada en la Rue Bonaparte de París y que imitaba la figura de San Agustín con la mano izquierda alzada hacia nosotros. En un rincón, como en un altarcito, otra figura representaba a San Antonio, pero estaba de espaldas. De repente apareció Doña Pepa, bajita y gorda como un corcho, pero de la que emanaba una autoridad que nos intimidó. Sin perder tiempo, se refirió al santo diciéndonos: -Ese San Antonio, es un hijo de puta, guapa, lo tengo castigao desde enero.- siguió -Le pedí que me encontrara unos papeles, y el muy cabrón no me hizo caso, y ahí se queda, castigao!- Cambiando sutono se dirigió a mí -cuando se te pierda algo, cariño, le pides a Ramón Nonnato, que de los cojones te ato y que hasta que no encuentres lo buscado, no te los desato- inmediatamente y cogiendo un trapo hizo una breve demostración de unos nudos esquineros y lo arrojó por el aire. Mi marido comprendió, como cualquier otro hombre, el tema de los cojones sin necesidad de traducción. El trapo que casi le pega, le causó la misma e internacional aprehensión de los hombres hacia su propio mundo genital.
-Con los pulpos que se venden por la calle, tú ni te metas. Me avisas a mí o a Jesús. El los cuelga en la cuerdas de la ropa y le dá con la escoba hasta achucharlo bien, para que el bicho se ponga tiernito. Y luego, blublublublbu a la olla desde la 7 para que hierva mucho rato. Pero tú no! de eso, Jesús!!!- quien seguía revoleando los ojos molesto.
La fascinación impedía traducirle a Mr. Poppins, quién aún sin entender sabía que acabaría rindiéndose ante la inevitable diversión de su mujer. En ese momento supo que en San Rafael #21 viviríamos, o tendría que aguantarme. He, again, comparaba su científica mente neoyorquina con las imágines almodovarianas de las que ya formaba parte, y que terminaría arrendando por los siguientes 2 años.
“Para las cenas que organices, Jesus se encarga”. Doña Pepa seguía explicando. Y, vaya si eso me gustó.
Finalmente, allí nos instalamos.
Yo, que debo confesar nunca he logrado acostumbrarme a las mudanzas, me senté en una sillita una mañana de febrero en la entrada del recibidor, mientras “Mudadoras Ferris International” entraba cajas y más cajas. Los hombres decian: “138” a lo que yo contestaba sonriendo “ para el cuarto del fondo, por favor”, "657", "cocina, gracias", "377", "baño de entrada", "276" "trastero por favor", "389" "huéspedes", etc. Y así, por 10 horas más. Yo, que esas situaciones me paralizan, pensaba que sólo el paso del tiempo sería capaz de acomodar el contenido de esas cajas. Así me quedé sentadita toda la mañana viendo cajas entrar y entrar. Parecía estar jugando al bingo, porque sólo tachaba números en mi tablita de inventario de cajas al cantar los mudadores los números correspondientes.
A los pocos días del bingo de la mudanza, el marido estadounidense empezó a conectar las computadoras y otros equipos de alta tech. La manzana entera de San Rafael, perdía la luz cada vez y en cada intento. Jesús salía por órdenes gritadas por la señora, a buscar a cualquiera que entendiera de enchufes. En caravana entraron a mi casa, Paco el de la fotocopiadoras del callejón del Aire, Manolo, el electricista del Ayuntamiento, y lo mejor de todo, Doña Rosario que vino con un destornillador en la oreja a meterse con los equipos de avanzada de mi cónyuge. Doña Rosario le hablaba gritándo y muy divertida en español al americano, quien le contestaba sonriendo and very politely of course, “no problemas!!!" and to me "pleeeeease, can you stop them and explain to them do not touch my equipment, please???”
Yo reía internamente sin parar por el contraste de aquella situación y pensaba: acá me quedo!!!.
Sí, acá me quedo yo, en la cuesta de San Rafael 21, en esquina con la Peña Flamenca El Agujeta, y a dos calles de los Pollos del Señor Pablo.

Así, en esa casa de 200 años, conocí todo lo que hasta hoy conozco de España.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Yendo


Nací y moriré sola.

En el medio temporal viajo por lo que por ahora llamo vida.
Tanteo el sentido de mi recorrido, y de este modo, me embarco en un viaje en el que soy inevitablemente agitada por lo que me encuentra.
El trayecto tiene ciertos desafíos que necesitan de pasión para abrazar la vida con todas sus contradicciones.
Por el momento, soy responsable de mi “hacer” y no hay valores externos si no quiero elegirlos.
Por el momento, mis acciones determinan mi “ser”, mientras, desnuda diseño el mapa personal de este viaje.
Por el momento, otros caminan a mi lado, se cruzan, me interpelan, me aman, me dejan, y me ven pasar.

Por el momento, puedo poner un espejo a la imperfeccion de mi “ser”
y… seguir caminando.

lunes, 5 de noviembre de 2007

XXII

Me pesan los ojos
por gravedad y por vacío.

Abiertos,
hasta el más cómodo gesto
sin emoción,
sin arrugas.
Hay un mar que los aclara
en un trayecto insípido y aburrido.

Y es en este compás que marcan
las gotas inexpresivas,
en el que te estás yendo,
como las lágrimas.

jueves, 1 de noviembre de 2007

Pollos Pablo


Hace unos dias que el tema de la salsa me persigue, salsa pomarola, salsa blanca, y hasta el ritmo de la salsa.

En la calle Calvario, o puede ser Veracruz, había un pequeño comercio cuyo propietario era el señor Pablo, raro nombre andaluz. “Pollos Pablo” era la razón social.
El comercio desapareció, si mal no recuerdo en Mayo del 2000, después de la salida de la Virgen de La Caridad y de las antiguas pesetas.
Aquel verano, no cociné, lo acusé a que nunca aprendí del todo, a que cada uno tiene un gusto distinto, y a que mi cocina no se convertiría en un restaurante donde una camarera pregunta ante las altas temperaturas, vos que querés comer?, and you?
El, tengo que decir, fue siempre fácil de satisfacer, con esa memoria feminista ancestral estadounidense que arrastra, y que a mí tanto conviene.
He pasaba por las noches a traer uno de los pollos rotisereados del Señor Pablo, buenos, bonitos y baratos en pesetas.
Yo abría el plástico, que recubría el tradicional bowl de aluminio que decía: “Pollos Pablo, el secreto está en la salsa”.
Yo sola, trataba de degustar los elementos que componían la salsa de Pablo, sin éxito. He, he didn’t care. Pero cada noche yo, volvía caprichosa a descifrar nomenclaturas de sabores a los que rendida (como en uno de esos juegos donde se tiene la respuesta en la punta de la lengua, not enough and never better said!!) le preguntaba: “What do you think is in the sauce???”
Hacia finales de agosto, el pollo del día lo fui a buscar yo.
El cartel de la entrada leía del mismo modo: “Pollos Pablo, el secreto está en la salsa”. Ahora la inquietud y la impaciencia del misterio y de la cola andaluza me atormentaban.
Ya dentro de esa cámara de olores, vapores, y aves bellamente retorcidas, le pregunté al señor mayor que me atendía: -¿Usted es el señor Pablo?- el hombre en delantal respondió: -Sí, dígame.-
-Mire, es que tengo una curiosidad, la salsa de los pollos… ¿qué tiene?- a lo que él respondió acercándose a mí: -si le dijera el secreto….-. Yo insistí: -Pues mire Usted, (usando el convencionalismo local del pues adelante), hágalo tranquilamente, nunca le haría competencia, le aseguro, créame me lo puede revelar sin problemas, a mí la cocina me interesa nada, y lo de la salsa es solo cuestión de curiosidad.- ...y desesperación, pensé.
-Discúlpeme, pero no puedo.-

A los meses salió la Virgen de la Caridad desde la esquina del pasaje Veracruz, y al rato don Pablo con sus sabrosos pollos de la mano y en santa procesión.
Un poco más tarde aprendí a cocinar todo menos aquella salsa.

Magnifying Glass II


(español)
It was at 4:10am when the magnifying glass briefly spoke to me again. "Keep looking,” it sighed. "I’ll help. That’s why I’m a magnifying glass.”

Two hours later, thrown diagonally across the queen-sized bed, I opened my eyes. It is in this state between sleep and intermittent reality that hidden truths usually manifest themselves.
Sure enough, at 6am the Greek monument has taken on another meaning: the deep, dark pull of desire draws me in to the enticing, forbidden place in which, magnifying glass in hand, I try to plumb the secrets of the Parthenon.

…you can see me going on and on circling and circling tensely about the temple’s entrails: which are deep, and dark, and always endlessly exciting.

sábado, 27 de octubre de 2007

La Lupa



La historia la de lupa es una de las que mejor conozco.
El hombre que la portaba en su maleta de cartón cuadrado, vestía trajes ajustados y zapatos amarillos en punta. Era además de observador, inteligente, y podía viajar a cualquier destino sin pasaporte o permiso de entrada.
Caminaba rápido, y eso dependía del calzado. Era un poco delfín en este aspecto, mamífero que al comer un pez veloz nada más rápido que si lo digerido es, por ejemplo, una tortuga. Si los zapatos eran livianos, el hombre al que me refiero, iba más rápido. Si la punta era cuadrada el viento disminuía el paso considerablemente.

Llegaba a Atenas esta vez. Inmediatamente subió a la Acrópolis por la agraciada punta amarilla de sus zapatos, y abrió la maleta. Con la lupa todo lo veía y como Tomás tenía que ver para creer.

El hombrecillo aumentaba sólo partes del maravilloso Partenón perdiéndose por el aumento el sinuoso escorzo que recorre su fachada. Al caminar de frente, la famosas columnas griegas provocan un vacío que invitan a entrar al misterioso templo, cual deseo ancestral hacia el oscuro agujero de la vida. Apartó la lupa y atraído empezó a entrar. Al acercarse, los rebeldes zapatos giraron por sí mismos, restándole importancia a la voluntad humana del hombre, que malamente intentaba controlarlos. Rendido, siguió a sus propios zapatos a través de una línea oblicua a los cuatro frentes del monumento. Tal sendero provocaba en el hombre, la ilusión óptica mas antigua de la historia. Las columnas, ahora miradas de reojo, eran un muro impenetrable, todo rechazo hacia el mismo núcleo de la vida y del poder. Incitación y rechazo, deseo de entrar y prohibición, se manifestaban en su lupa según la dirección de sus zapatos cada vez más veloces. Intentó volver a pararse de frente al monumento y no pudo. Largó la lupa y probó quitarse los zapatos. Tampoco pudo.

A tí, hombre común, no se te estará nunca permitido entrar.

Aún hoy sigue caminado en diagonales por los cuatros frentes del Partenón, que, sin coquetearle, parecen prometerle alguna entrada.

Así y todo, por esos pagos se habló, por vez primera de filosofía.

jueves, 25 de octubre de 2007

miércoles, 24 de octubre de 2007

Muñecas rusas


Photo by Gabriele Protti

Hacia frío, y era martes o miércoles en Buenos Aires. También sé que era Julio en Buenos Aires, y en gran parte del mundo. Eso lo sé seguro porque es el único mes del anio que toco el timbre en casa del Ministro Pistarini.
Durante unos días no conduzco. Mis padres me explican las reglas de la casa otro año más como si nunca hubiera vivido allí -“Abrí la ventana del lavadero y después prendes el calefón, asi no se embolsa el aire y se te apaga mientras te estás bañando”, “mirá que acá roban y secuestran” ,” cuidado con la cartera” “Acá no sabes las cosas que pasan…” “Andá a ver a las tías que te estan esperando”, “abriga a la nena”, “que te vea entrar el taxista”,”ojo en el cajero vos sos tan distraída”…-

Aquél día tomé el colectivo “2”. Recorre medio Buenos Aires y tiene unos asientos por arriba de las ruedas traseras desde donde vas mas alta y se ve mejor. Algunos hasta vienen, si tenés suerte con agujeros en el suelo. Así que por solo .80 centavos podés atravesar la ciudad, ver cúpulas, y el precioso suelo de mi casa.

14 hs.
Llegué tarde, como siempre. En eso siempre fuimos parecidas. Igual los años nos han vuelto mas puntuales.
Nos vimos como si fuera ayer, que cara tan noble y querida! Ella es de la casa del Ministro.
Caminamos en redondo y del bracete por Plaza Dorrego. Para eso sí que hay que tener intimidad, y confianza, y frío. No había nadie. Mejor
Ella parecía estar buscando pentagramas para tapizar un baño musical. Esa fue la parte donde no le presté demasiada atención.

16hs.
Yo seguía sin buscar nada. Las recomendaciones paternas se esfumaron.Y las dos solo queríamos contarnos historias reales y deseadas, que son las mejores.

18hs.
El té con leche siempre viene bien en el cafecito de la esquina.
Desde la ventana del bar, la Plaza Dorrego comenzó a girar lentamente, como un antiguo carrousel, parando por unos segundos al final de cada capítulo contado por nosotras.

Eran las 20hs, y ya plena noche de frío.
La puertas abatibles del café se abrieron, me di cuenta por la corriente, y me acordé de papá y del calefón.
En un momento llegaron y se sentaron con nosotras. Eran cuatro o cinco gordas sonrientes que, acostumbradas al frío moscovita, empezaron a desvestirse la una a la otra, sin problemas. Se desvetían y se reían al mismo tiempo. El mozo acercó más sillas pidiendo gentilmente a la mesa de atrás si las thonet restantes no esperaban a nadie más para el préstamo.

Eran las 21hs.
Las rusas no hacían más que reirse y burlonamente nos contaban su precio. A mí, no sé como decirlo, me cayeron mal. A ella, a la del pentagrama le divertía más la situación. Las conté de nuevo. Cinco, todas iguales, brillosas como pieles de cebollas, y cada una unos centímetros más pequeña que la otra. Por la torpeza propia de la formas y de lo resbaloso de la laca que las cubría, una de ellas cayó de la silla thonet partiéndose al medio. La otras, siempre sonrientes, y en rusa camaradería, saltaron en su ayuda. Ahora eran diez piezas desencajadas y esparcidas por el suelo en las que no perdería mi tiempo. A pesar del despilfarro seguían brillantes, gordas, sonrientes.

Ya eran las 22hs.
Allí quedaron esas féminas de Chabrol en territorio foráneo y esparcidas por el San Telmo porteno, donde nunca pensaron acabar. Muñecas rusas, tantas como tantas llevamos dentro.
Pagamos, y al mover las sillas para abrigarnos ya no estaban allí. Solo había un espejo roto que de mi bolso debió caer.
De nuevo del bracete caminamos otro poco, hablando de lo que mejor sabemos hablar y sabiendo que hasta un nuevo Julio allá, y en gran parte del mundo, no nos volveríamos a encontrar.
De los pentagramas nada.

23:30hs.
Abrí la ventana del lavadero, solo un poquito, y me bañé en casa del Ministro Pistarini, donde el agua aunque no sale bien siempre me mima.

lunes, 22 de octubre de 2007

Prefacio

Desde mi adentro de brocato deshilachado y tachas de bronce inglés, el mundo esta protegido como un feto en concentrado vientre. Lentamente los aceites de mis broches se abren hacia Mary. Hay en ella un poco de magia aburguesada y recelo ante el desparpajo de una no consentida apertura. Yo le quiero explicar, pero ella no me escucha, y una vez más despliega su umbrella inglés y apunta al infinito arrastrándome. A veces no nos llevamos bien. Hoy es uno de esos días.
De todos modos he logrado ante su femenino capricho que algo se volara en el tirón.
Es una nota de Margarita que desde un bar belga le susurra a las manos de Jorge: ”Que aburrido hubiera sido ser felíz!”